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viernes, 6 de julio de 2012
loros sí, monos no
puerto nariño > colombia
aprox. 13 ene 2012
estando en leticia me recomendaron que fuera a las cabañas del fraile en puerto nariño. el lugar se llama altos del águila, está en una pequeña colina y el dueño es un fraile a quien nunca vi. pacha, su sobrino, es el encargado. me sentí como en casa y me quedé varios días.
si bien puerto nariño es un poblado, fue el lugar donde estuve más cerca de algunos de los animales de la selva. altos del águila, además de ser un hostal, opera como receptor de animales decomisados.
en el deck con hamacas y sillas donde nos reuníamos a conversar con otros huéspedes, convivíamos con cuatro monos y varios guacamayos. los micos no tienen paz ni dejan que uno la tenga, están todo el tiempo tratando de quitarte la comida, el vaso y los cigarrillos. se cuelgan de cualquier parte del cuerpo y sienten particular atracción por las caravanas. además, molestan todo el tiempo a los guacamayos, aunque por suerte el pico de éstos les pone un freno de vez en cuando.
en cuanto a los guacamayos, había dos que vivían allí y otros que llegaban en la noche a dormir. cierto día estaba en lo alto del mirador, en la hamaca, disfrutando la vista del río. uno de estos guacamayos se paró en la baranda a comer una semilla, sus ojos clavados en mí. cuando terminó, voló sobre mi cabeza y se paró a mi lado para limpiarse el pico con la tela de la hamaca. luego se fue y volvió a los pocos minutos con otra semilla.
además de monos y loros, había caimanes bebés en un pequeño estanque y un oso perezoso abrazado a la rama de un árbol, siempre durmiendo. cada vez que iba al baño me encontraba con ranas, arañas, ciempies, hormigas y otros insectos de los que nunca supe el nombre. los mosquitos no molestaban tanto en este lugar, las camas tenían mosquitero y el repelente aún funcionaba. más adelante, en iquitos y en el barco a pucallpa, sí serían un problema.
mi mayor miedo eran las víboras, sobre todo después de la noche en que encontraron una muy venenosa enroscada en una de las cabañas. se tomaron muchas precauciones para matarla, ya que en puerto nariño no hay suero antiofídico y, ante una mordedura, se debe ir en lancha rápida a leticia. la vimos muerta, colgando de un pincho, goteando sangre.
en el amazonas hay mariposas de todo tamaño y color. es hermoso verlas. también hay hormigas que muerden, y duele.
ritual
cartagena de indias > colombia
31 dic 2011
en julio del año pasado le propuse a una amiga ir a recibir el año nuevo a cartagena de indias. los dos años anteriores había pasado esa fecha en brasil, en praia do rosa y río de janeiro, también con amigos.
después de cartagena vino todo lo demás: los viajes en van por el caribe colombiano, el bus a medellín, el avión a leticia, las dos escapadas al centro de bogotá desde el aeropuerto el dorado, los rápidos por el amazonas, la lancha por el ucayali, los buses entre las sierras peruanas. pero lo primero fue una idea, en pleno invierno, junto a una estufa a leña en casa de amigos en el arrozal treinta y tres.
la noche del 31 en cartagena nos habíamos subido a uno de los bastiones de la muralla, frente a la costa. la rambla es más angosta que la de montevideo. el agua está a pocos pasos y las pequeñas olas del mar caribe chocan suavemente contra las rocas. desde la altura veíamos llegar los autos de todas partes de la ciudad. las personas acampan en las anchas extensiones de pasto en torno a la muralla. y digo acampan porque llevan mesas, sillas, heladera, comida, bebida y música. la familia completa -hijos padres, abuelos, primos, tíos- se prepara para el show de fuegos artificiales que ofrece el hotel santa clara, uno de los más coquetos de cartagena, en el barrio de san diego.
dentro de la ciudad amurallada hay fiesta en cada esquina. todos los restaurantes preparan la cena de san silvestre, que es el nombre que le dan a los festejos del 31 de diciembre. en las plazas se arman escenarios con shows de salsa y cumbia. muchas familias cenan puertas afuera: sacan mesas y sillas y brindan con todos sus vecinos. las angostas calles y veredas están pobladas de personas de todo el mundo y también de colombianos de otras ciudades, principalmente medellín y bogotá, que deciden recibir el año yendose de rumba.
azul turquesa
cerro kamachi > cabo de la vela > la guajira > colombia
7 ene 2012
puedo leer en esta foto las líneas de la palma de una mano. no para adivinar el futuro: prefiero ser quiromante del día.
hay una montaña rocosa, escarpada, difícil de tepar pero puesta en perspectiva: la mirada que muestra el abismo -que invita, seduce, succiona, atrapa- solo es posible desde alguna cumbre.
hay matorrales y tunas espinosas: los unos tienen flores, las otras guardan agua.
hay un trillo, porque no hay lugar en el mundo donde el hombre no pueda poner su pie y caminar.
hay una estela porque allí pasó un barco.
hay espuma porque allí rompió una ola.
hay un mar azul turquesa. un mar en calma porque la paz es privilegio de quien la busca. pero la vida del mar, con sus corrientes, sus rayas venenosas, sus medusas, sus pequeños peces y sus plantas subacuáticas, no se ve a la distancia.
sólo buceando.
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