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domingo, 2 de noviembre de 2014
domingo, 8 de junio de 2014
Mar del Plata
Yo quiero ver el romper de las olas en esta playa rocosa, y no sólo escucharlas romper como lo hiciera toda la noche en mis sueños. Quiero ver nuevamente los barcos que vienen a atravesar el estrecho desde cada país marino del mundo. Quiero pasar el día mirando lo que sucede y llegar a mis propias conclusiones.
Odio parecer mezquino, tengo tanto ya de que estar agradecido... Pero quiero levantarme temprano una mañana más, al menos. Y sentarme con un café y esperar. Sólo esperar, a ver qué pasa...
Raymond Carver
Mar del Plata, Argentina, Mayo de 2014.
Odio parecer mezquino, tengo tanto ya de que estar agradecido... Pero quiero levantarme temprano una mañana más, al menos. Y sentarme con un café y esperar. Sólo esperar, a ver qué pasa...
Raymond Carver
Mar del Plata, Argentina, Mayo de 2014.
viernes, 31 de mayo de 2013
cuando vuelva
cuando vuelva a casa voy a arreglar mi bicicleta. la tengo desde 1994, cuando alejandro, mi novio, me la regaló para mi cumpleaños. en ese entonces bajábamos a la rambla con bastante frecuencia, él con su bici y yo con una que conseguíamos prestada. íbamos desde malvín hasta carrasco las más de las veces, para evitar el repecho que está a la altura del buceo.
la bici se mudó con nosotros varias veces, recorriendo tantos barrios de montevideo como tramos de rambla, porque siempre nos mantuvimos cerca de la costa. unos años más tarde, se fue solo conmigo.
en los últimos tiempos, resolví dejar de luchar contra el viento. caminé la rambla en ambas direcciones, muchos kilómetros, con música o sin ella, a veces salpicada por la espuma a la altura de paraguay, otras veces acompañada por la chata mansedumbre del agua estancada en la que a veces se convierte la playa ramírez. la bicicleta quedó estacionada en el patio del edificio donde vivo, abandonada como un juguete viejo.
cuando vuelva, voy a pintarla, ponerle aceite y darle aire a las ruedas, aunque aún no sepa qué rumbo le daré al manillar, ni cuándo volveré. siempre es un buen plan tener algún plan para el regreso.
la bici se mudó con nosotros varias veces, recorriendo tantos barrios de montevideo como tramos de rambla, porque siempre nos mantuvimos cerca de la costa. unos años más tarde, se fue solo conmigo.
en los últimos tiempos, resolví dejar de luchar contra el viento. caminé la rambla en ambas direcciones, muchos kilómetros, con música o sin ella, a veces salpicada por la espuma a la altura de paraguay, otras veces acompañada por la chata mansedumbre del agua estancada en la que a veces se convierte la playa ramírez. la bicicleta quedó estacionada en el patio del edificio donde vivo, abandonada como un juguete viejo.
cuando vuelva, voy a pintarla, ponerle aceite y darle aire a las ruedas, aunque aún no sepa qué rumbo le daré al manillar, ni cuándo volveré. siempre es un buen plan tener algún plan para el regreso.
miércoles, 3 de abril de 2013
no tengo intenciones de viajar, o quizás sí
Viajando
No tengo intenciones de viajar;
Pero si lo hiciera
Iría a Estambul.
¿Qué harías
Si me vieras en el tranvía
Que va a Bebek?
Sin embargo, ya te he dicho,
No tengo intenciones de viajar.
Orhan Veli (1914 -1950) Estambul
No tengo intenciones de viajar;
Pero si lo hiciera
Iría a Estambul.
¿Qué harías
Si me vieras en el tranvía
Que va a Bebek?
Sin embargo, ya te he dicho,
No tengo intenciones de viajar.
Orhan Veli (1914 -1950) Estambul
miércoles, 6 de marzo de 2013
movimientos de tierra
mientras viajaba por perú, me llamaron la atención los carteles que declaraban a un lugar "zona libre de sismos". no en la montaña, no, sino a lo largo del amazonas y sus afluentes. entonces me preguntaba si alguna vez habría habido un movimiento de tierra por esos lados.
y por el río de la plata? nada. vientos huracanados, lluvias copiosas, heladas y solazos, pero temblores no.
aunque la tierra se mueve, vaya si lo hace! la tierra, el suelo, el piso... la madre tierra, la pacha mama, la mamma a secas y todas sus posibles combinaciones.
así que en casa ahora tengo un montón de tierra en el patio que mi madre sacó de unas macetas abandonadas: la dio vuelta, le puso arcilla -o algo que se le parece- y ahí está secándose al sol, porque más que tierra era barro y estaba bastante podrida.
y junto con sus implementos de jardinería trajo algunos muebles -mi madre, digo-, ropa y utensilios de cocina. es que madre es madre y durante mi viaje ella se va a hacer cargo del nido y su pichón, olivia.
pero junto con la espumadera y el cepillo de dientes, se trajo a manuela, la hija de olivia. así que madre con hija humanas y madre con hija caninas. nosotras la llevamos muy bien: yo disfruto de ella y ella de mi. no hay mucho espacio para conflictos por el dominio del territorio, cuando mi territorio lo estoy dejando libre, con toda la tierra revuelta en el patio para que ella construya el jardín que quiera mientras yo me voy a recorrer jardines transoceánicos. en tanto ellas, madre e hija, se acomodan a la nueva configuración geopolítica de sus respectivas cuchas. olivia se conformaría con ser ignorada por manuela y manuela con ser tenida en cuenta por olivia. no hay acuerdo posible. zona de sismos.
y por el río de la plata? nada. solo movimientos de tierra de macetas, terrones que se desplazan, territorios conquistados y cedidos, generaciones en tránsito limpiando el barro y secando la tierra nueva al sol.
y por el río de la plata? nada. vientos huracanados, lluvias copiosas, heladas y solazos, pero temblores no.
aunque la tierra se mueve, vaya si lo hace! la tierra, el suelo, el piso... la madre tierra, la pacha mama, la mamma a secas y todas sus posibles combinaciones.
así que en casa ahora tengo un montón de tierra en el patio que mi madre sacó de unas macetas abandonadas: la dio vuelta, le puso arcilla -o algo que se le parece- y ahí está secándose al sol, porque más que tierra era barro y estaba bastante podrida.
y junto con sus implementos de jardinería trajo algunos muebles -mi madre, digo-, ropa y utensilios de cocina. es que madre es madre y durante mi viaje ella se va a hacer cargo del nido y su pichón, olivia.
pero junto con la espumadera y el cepillo de dientes, se trajo a manuela, la hija de olivia. así que madre con hija humanas y madre con hija caninas. nosotras la llevamos muy bien: yo disfruto de ella y ella de mi. no hay mucho espacio para conflictos por el dominio del territorio, cuando mi territorio lo estoy dejando libre, con toda la tierra revuelta en el patio para que ella construya el jardín que quiera mientras yo me voy a recorrer jardines transoceánicos. en tanto ellas, madre e hija, se acomodan a la nueva configuración geopolítica de sus respectivas cuchas. olivia se conformaría con ser ignorada por manuela y manuela con ser tenida en cuenta por olivia. no hay acuerdo posible. zona de sismos.
y por el río de la plata? nada. solo movimientos de tierra de macetas, terrones que se desplazan, territorios conquistados y cedidos, generaciones en tránsito limpiando el barro y secando la tierra nueva al sol.
lunes, 31 de diciembre de 2012
tradiciones
hoy, en el último día del año, recibí un e-mail con la historia de un pesebre familiar conformado por figuras de múltiples tradiciones. el mensaje venía acompañado de una hermosa foto, donde se podían apreciar, junto al pesebre clásico, figuras africanas y árabes, animales de nuestro campo, manualidades infantiles y un papá noel, y además el mantel, la lámpara y los cuadros que componían el rincón de la casa dedicado al nacimiento. cada objeto conformaba y embellecía una historia que imagino rica en experiencias compartidas por el clan ampliado: la familia y sus afectos.
los objetos no son nada sin la historia que los impregna. esa historia a veces responde a una tradición de milenios y otras a las vivencias de una o dos generaciones. de cada una, tomemos lo mejor para esparcirlo con un soplo suave pero sostenido, desde las palmas de nuestras manos hacia la vastedad del universo.
los objetos no son nada sin la historia que los impregna. esa historia a veces responde a una tradición de milenios y otras a las vivencias de una o dos generaciones. de cada una, tomemos lo mejor para esparcirlo con un soplo suave pero sostenido, desde las palmas de nuestras manos hacia la vastedad del universo.
domingo, 16 de diciembre de 2012
barajas
he andado juntando algunas barajas que la calle ha traído a mis pies. primero fue el as de oros -si, el culo sucio, que no deja de ser un as y no deja de ser de oros-, en un bar cerca de mi casa. luego el caballo de espadas, en la calle pablo de maría, a tres cuadras de las mismas coordenadas. hace unos pocos días fue el nueve de oros, un poco apretujado de más pero entero, frente a la fuente de los atletas, en el parque rodó.
no se qué hacer con este cuasi mazo de cartas españolas. me gusta juntar objetos al azar que se me aparecen en el camino -tengo una rosa blanca de tela colgada en el respaldo de la cama- pero en general no los identifico como parte de una colección. a las barajas sí. no solo forman un conjunto sino que llevan implícito un orden, una cosmovisión.
tengo tres, me estarían faltando 45, siempre y cuando mi mazo contuviera las 48. aunque es posible que esté formado por menos piezas (o más). en ese caso, cómo saber cuáles resta encontrar? qué fichas faltan en un puzzle que nunca se vio armado? la forma es tan solo un indicio y la representación a la que alude es una mera posibilidad: la imagen final podría no ser realista, ni siquiera figurativa!
de todos modos, confío en la buena suerte como en dios mismo -creo que son la misma entidad- y veo en las barajas un signo de buena estrella. en el reverso, todas son comodines.
no se qué hacer con este cuasi mazo de cartas españolas. me gusta juntar objetos al azar que se me aparecen en el camino -tengo una rosa blanca de tela colgada en el respaldo de la cama- pero en general no los identifico como parte de una colección. a las barajas sí. no solo forman un conjunto sino que llevan implícito un orden, una cosmovisión.
tengo tres, me estarían faltando 45, siempre y cuando mi mazo contuviera las 48. aunque es posible que esté formado por menos piezas (o más). en ese caso, cómo saber cuáles resta encontrar? qué fichas faltan en un puzzle que nunca se vio armado? la forma es tan solo un indicio y la representación a la que alude es una mera posibilidad: la imagen final podría no ser realista, ni siquiera figurativa!
de todos modos, confío en la buena suerte como en dios mismo -creo que son la misma entidad- y veo en las barajas un signo de buena estrella. en el reverso, todas son comodines.
martes, 4 de septiembre de 2012
confianza
un día entré al bar - ese que todos conocen, frente a la universidad - y
le pedí al hijo del dueño que me prestara uno de sus percheros.
pero... no te conozco, dijo.
te dejo mi documento si querés, mañana de mañana lo tenés de vuelta.
lo necesitaba para una sesión de fotos y era ese mismísimo perchero, ningún otro. total que me lo llevé y al día siguiente manuel tuvo ocasión de confirmar que yo era digna de su confianza.
a los dos meses, tras mucho recorrer y comprobar que en todo montevideo no había un perchero similar a mi alcance, volví con mi mejor sonrisa.
llevalo, dijo manuel. no me pidió el documento. lo devolví a los dos días.
eso fue en junio.
la semana pasada lo llamé por teléfono. estaba esperando tu llamada, dijo. lo vi al flaco en la tapa de sábado show, a caballito de mi perchero! exclamó, me retó, se rió, ni él sabía qué tono darle al comentario.
cuánto tiempo lo necesitás?
tres meses.
llevalo.
pero... no te conozco, dijo.
te dejo mi documento si querés, mañana de mañana lo tenés de vuelta.
lo necesitaba para una sesión de fotos y era ese mismísimo perchero, ningún otro. total que me lo llevé y al día siguiente manuel tuvo ocasión de confirmar que yo era digna de su confianza.
a los dos meses, tras mucho recorrer y comprobar que en todo montevideo no había un perchero similar a mi alcance, volví con mi mejor sonrisa.
llevalo, dijo manuel. no me pidió el documento. lo devolví a los dos días.
eso fue en junio.
la semana pasada lo llamé por teléfono. estaba esperando tu llamada, dijo. lo vi al flaco en la tapa de sábado show, a caballito de mi perchero! exclamó, me retó, se rió, ni él sabía qué tono darle al comentario.
cuánto tiempo lo necesitás?
tres meses.
llevalo.
martes, 28 de agosto de 2012
la rosa de paracelso
aún queda fuego en la chimenea, dijo paracelso. si arrojaras esta rosa a las brasas, creerías que ha sido consumida y que la ceniza es verdadera. te digo que la rosa es eterna y que sólo su apariencia puede cambiar. me bastaría una palabra para que la vieras de nuevo.
¿una palabra?, dijo con extrañeza el discípulo. el atanor está apagado y están llenos de polvo los alambiques. ¿qué harías para que resurgiera?
paracelso le miró con tristeza.
el atanor está apagado, repitió, y están llenos de polvo los alambiques. en este tramo de mi larga jornada uso de otros instrumentos.
no me atrevo a preguntar cuáles son, dijo el otro con astucia o con humildad.
hablo del que usó la divinidad para crear los cielos y la tierra y el invisible paraíso en que estamos, y que el pecado original nos oculta. hablo de la palabra que nos enseña la ciencia de la cábala.
el discípulo dijo con frialdad:
te pido la merced de mostrarme la desaparición y aparición de la rosa. no me importa que operes con alquitaras o con el verbo.
paracelso reflexionó. al cabo, dijo:
si yo lo hiciera, dirías que se trata de una apariencia impuesta por la magia de tus ojos. el prodigio no te daría la fe que buscas: deja, pues, la rosa.
la rosa de paracelso (fragmento)
jorge luis borges
domingo, 26 de agosto de 2012
amarillo
ayer en el patio de mi casa aparecieron las primeras pelusas. pocas, mezcladas con hojas y pétalos desparramados por el piso. apenas se ven.
diría que no pasa de una semana para que los plátanos estornuden y el mundo se cubra de amarillo. el vendaval amarillo, ese que se cuela en los alvéolos de nuestra carne, de nuestra animalidad disimulada, tiene el color de las cortinas que resguardan mi silencio; de la chalina que me abriga y me sofoca -no es nostalgia, no, la nostalgia es verde y gris, como la superficie del río de la plata algunas tardes de invierno-; y de la luz que interrumpe los sueños que me inquietan en las primeras hora de la mañana. sin sombras no hay claridad.
domingo, 19 de agosto de 2012
el pago más grande
al lugar lo hace su gente.
hace más de un mes que estamos recorriendo ciudades y pueblos. esta vez recalamos en tacuarembó, el pago más grande de la patria.
llegamos desde rivera, eran las dos de la mañana. nuestro anfitrión nos fue a recoger a la terminal para llevarnos al hotel. llovía. por la mañana, el agua aún seguía cayendo, mansa pero insistente.
habíamos sido invitados a almorzar en valle edén, a unos treinta kilómetros de la ciudad. nos habían avisado que, a pesar de la lluvia, el arroyo jabonerías daba paso.
el jabonerías recibe el agua que baja desde la cuchilla. había desbordado hacía varias horas pero la camioneta 4x4 en la que viajábamos lo atravesó sin dificultad. sobre el arroyo, junto al paso ahora inundado, se levanta un puente colgante de unos cincuenta metros de largo. como el pronóstico no era bueno, dejamos el vehículo del otro lado y seguimos camino en el auto del dueño de la posada.
el restaurante de la posada nos esperaba acogedor, cálido, íntimo. los invitados a la mesa éramos: arezzo, director de cultura de la ciudad, con su esposa, ambos recién llegados de medio oriente; jorge, nuestro anfitrión, joven teniente coronel retirado, dueño del canal de televisión local; mauricio, periodista, realizador de un documental sobre la ciudad, que está celebrando sus cien años; darío, camarógrafo, reciente padre de un bebé que se encontraba internado a causa de un problema respiratorio; alfredo, el amable dueño de la posada; jorge, el homenajeado; y yo.
como especialidad del lugar, probé por primera vez el dulce de leche cortado, una receta de tradición fronteriza. luego de los postres, fuimos a conocer el museo de carlos gardel y la estación de trenes. los primeros brotes y el canto de los pájaros por detrás del agua que seguía cayendo sin descanso, nos recordaron que el invierno se estaba acercando a su fin.
al regreso, tuvimos que atravesar el jabonerías por el puente colgante, tal cual lo había previsto nuestro anfitrión. llovía con más fuerza. algunos rayos iluminaban el cielo, por lo que preferí no usar paraguas. me agarré de los gruesos alambres y crucé con paso firme para no resbalar.
la estadía en tacuarembó incluyó una visita a iporá, el balneario local, y una cena en el recientemente inaugurado hotel carlos gardel. en la vida lo importante es la familia y los amigos, de ahí para arriba es todo mentira, dijo el teniente coronel retirado, con quien intercambiamos impresiones, con sutil cautela de ambas partes, sobre los años más oscuros de nuestra historia, demasiado cercanos aún en nuestra memoria como para expresarnos con desnuda franqueza.
al día siguiente nos despedimos con un abrazo, prometiendo volver a vernos.
al lugar lo hace su gente, es cierto. y el corazón es como un pago, un gran pago con su rancho, su fogón y su mate espumoso para invitar al amigo que llega.
domingo, 29 de julio de 2012
creencias impunes
tengo mi propio sistema de creencias
creo que todo es posible
creo en cosas que tal vez mañana ya no crea
ayer creía cosas que hoy no creo
algunas personas tratan de convencerme de que no crea esto
creo que tal vez tengan razón
creo que todo es posible
gabriel richieri
montevideo, 1962
domingo, 22 de julio de 2012
charla nocturna
ayer sábado por la noche fuimos a sarandí grande. la ciudad queda a unos cuarenta quilómetros de florida. en el centro confluyen, bajo la penumbra de los faroles, las vías del tren y la antigua estación, la calle de los comercios vidriados, la plaza principal y la iglesia con su torre iluminada.
teníamos función en el teatro sarandí, una sala acogedora que supo ser un cine hace ya varias décadas. las películas se proyectaban desde lo que hoy es la tertulia, lugar que bien pudo haber albergado un órgano de iglesia. todos coincidimos en que el teatro se parece a una capilla.
la función fue una de las mejores desde que comenzamos la gira. el veranillo y la calidez de la gente hicieron hervir el agua en el atanor. cuando salimos nuevamente a la ruta, una luna morisca y un cielo estrellado nos abrieron paso.
le pedí a josé, el dueño del volante, que no fuera a más de 120 kmts/hora. prometió respetar la consigna a cambio de que no me quedara dormida y yo, reconozco, me dispuse a hacer de copiloto por temor a que no cumpliera. le tengo miedo a la velocidad.
charla va, charla viene, josé me contó que tiene tres sueños por cumplir: ver las auroras boreales, visitar las pirámides de egipto y conocer el gran cañón del colorado. también me dijo que estuvo en cusco y machu picchu hace unos meses. no nos cruzamos de casualidad, le comenté. estuvo hospedado con su mujer en un hotel junto al río urubamba, en aguas calientes. dice que la primera noche, el estruendo del río corriendo montaña abajo no lo dejó dormir.
me quedé pensando en eso, en el ruido del agua que corre. me quedé pensando en cuando algo hace tremendo ruido -ruido que no siempre es sonido, como una luz que te ciega o esa corriente de aire que se te cuela por la espina dorsal- y también en ese ruido solapado pero persistente, como el del corazón delator de poe.
domingo, 15 de julio de 2012
(...)
hay infinidad de días en los que la vida se detiene
y hace una parada
y toma asiento
y aguarda como un tren sobre las vías
charles bukowski
de noche de escupir cerveza y maldiciones
viernes, 6 de julio de 2012
unter den linden
florida
25 mar 2012
el día del cumpleaños de la niña fuimos a la casa su abuelo, mi padre. nos reunimos bajo el tilo, en torno a la mesa. en el fondo de esa casa, la de mis abuelos paternos, pasé las mejores horas de mi infancia. recuerdo a mi abuela llamando a mi abuelo desde la puerta del comedor. él, ocupado arreglando las plantas, rastrillando el pasto, dándole de comer a los pájaros. ella, preparando el almuerzo y poniendo la mesa. yo, haciendo preguntas o cantando, que por algo solían decirme pajarito.
la familia es el primer y fundamental ámbito de socialización. lo que somos, para bien y para mal, se lo debemos a ella: los valores y las tradiciones culturales, pero también los miedos ancestrales, los condicionamientos y las expectativas puestas en la siguiente generación. aprender a ser mejores personas y superar ciertos patrones de conducta que evolucionan con el tiempo, a veces implica ir en contra de usos y costumbres arraigados en el seno de nuestra familia. crecer implica ser nosotros mismos, a pesar de las demandas familiares. crecer implica aceptarlos como son aceptándonos a su vez, respetar su esencia pero también la nuestra. crecer implica darnos cuenta de que podemos ser diferentes y aún así estar juntos.
destellos de humanidad
montevideo
27 feb 2012
la tormenta eléctrica de ayer fue una de las más intensas de los últimos tiempos. de todos modos, montevideo nos tiene acostumbrados a este tipo de espectáculos.
en cinco semanas viajando por costas y ríos, selva y sierras, en avión, barco, bus y tren, solo en una oportunidad me crucé con una tormenta. navegaba hacía cuatro días, era la última noche en el barco y el cielo prometía show de fuegos artificiales. pero apenas se vieron algunos fogonazos en el fondo del horizonte.
hace un año, volviendo de treinta y tres, presencié una tormenta similar a la de ayer. caía la tarde y, junto con ella, los rayos en líneas caprichosas sobre el campo. bajo la protección del auto, veíamos cerros envueltos en nubes violáceas y un cielo dibujado por niños con lápices de punta fina.
cuando es noche cerrada, la absoluta oscuridad nos da la chance de ver a la luz de los rayos, antes de que la negrura nos engulla de un bocado. destellos de conciencia, se llaman. destellos de humanidad. hay quienes los gozan y hay quienes les tienen miedo.
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