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viernes, 6 de julio de 2012

casa desocupada



tomaykichwa > huanuco > perú

27 ene 2012

me gustan los cementerios. no sabría explicar por qué... o puedo explicarlo pero quizás no sea fácil de entender o compartir. el cementerio es el lugar donde despedimos a nuestros muertos. a nuestros queridos muertos. hay dolor en ese adiós pero - y esto solo lo saben quienes lo han vivido - percibo que la pena es mucho mayor cuando esa despedida no es posible. el cementerio forma parte de un ritual que nuestra cultura aún no está preparada para pasar por alto.

el 27 de enero, en huánuco, nos tomamos un bus a una ciudad cercana para visitar unas momias y por error terminamos en otra, a las puertas de un cementerio. entramos, recorrimos sus callecitas, leímos los nombres en las lápidas, saludamos a vírgenes y santos. estaba al final del poblado, protegido por las sierras y perfumado por lavandas y rosas.

es la casa que se habita por menos tiempo: la ceremonia termina, nosotros nos vamos y ellos también. solo quedan las flores.

terminales



huánuco > perú

28 ene 2012

ayer devolví la mochila con la que viajé. le di un beso de no-despedida, rápido, como de hasta luego, porque pienso tenerla conmigo de nuevo en algún tiempo.

esa mochila pasó por muchas terminales de buses en perú. en la de huánuco estuve varias veces: buscando la cámara de fotos perdida, intentando comprar un ticket en un bus ya completo, finalmente saliendo para huancayo un día después.

cada ciudad tiene una terminal a su medida. la de huánuco era un lugar limpio, con asientos y un televisor donde pasaban una película mientras uno esperaba el bus. la de ayacucho era una gran edificio, nuevo, con señalización en español e inglés, guardia policial y tiendas de comestibles y artesanías, al estilo de tres cruces pero sin shopping. la de andahuaylas era mugrienta y oscura.

no hay turistas en esta parte del perú. antigua zona roja del país por la acción de sendero luminoso y del narcotráfico, hoy en día parecen ciudades tranquilas -así las sentí-, donde se puede compartir el quehacer diario de los peruanos que viven en las sierras y disfrutar de increíbles paisajes sin presiones, sin mandatos, descubriendo un lago, una pequeña iglesia en un poblado escondido, un camino de tierra que lleva a un puente sobre un arroyo que corre entre las piedras, a la sombra de una montaña que habla. lugares mágicos, terminales de la naturaleza.

pausa



aguas calientes > perú

4 feb 2012

un viaje es como un gran espejo donde uno puede ver su lado más fuerte, su lado más sensible, su lado más paciente... porque todo se amplifica y no hay otro tiempo que el presente. a cada paso una sorpresa, en cada esquina un desafío, con cada persona una experiencia.

aguas calientes es un pequeño poblado con toda una infraestructura montada para recibir a miles de turistas. eran los primeros días de febrero, llevaba más de un mes de viaje y comenzaba a extrañar mi casa. la montaña había hablado conmigo y yo con ella. el tiempo pedía una pausa, el silencio permiso, el alma respiro.

el río bajaba rápido y con fuerza. en las rocas había olor a podrido: animales muertos. había mucho alcohol y algunas historias aún sin contar. había escaleras, pasadizos, llamadas telefónicas, confusión y miedo.

también había un hombre en la trastienda de un restorán, pensando en la próxima cena, preparando el plato en su mente, porque nada habrá en el mundo, ni un pan sobre una mesa, que antes no haya sido una idea o estado en el corazón de un soñador.

motocarros



colombia y perú

ene 2012

en las ciudades y pueblos en torno al río amazonas y sus afluentes hay pocos autos por una simple razón: no hay carreteras. motos y bicicletas son el principal medio de transporte personal y los motocarros son los taxis locales.

en la selva son abiertos y coloridos, como en la imagen.

leticia (colombia) fue la primera ciudad donde los encontré. la gente los toma aún por unas pocas cuadras. meten mucho ruido y hacen del tránsito un pequeño caos urbano.

de leticia fui a puerto nariño (colombia), un pequeño poblado muy cuidadoso del medio ambiente. allí no hay vehículos con motor más allá de las embarcaciones. las arterias del pueblo son angostas veredas que lo atraviesan en todas direcciones, con tarros clasificadores de basura en las esquinas. hay que caminar.

en caballococha (perú), donde viven pocos miles de personas, me reencontré con ellos. en este lugar, a diferencia de leticia, casi no vi autos. era un espectáculo muy bonito verlos rodear la plaza con sus toldos multicolores.

ya en iquitos, la ciudad más importante de la selva peruana, el ruido de los caños de escape me despertaba antes de las seis de la mañana. al igual que los mosquitos, venían en bandada y dejaban sus marcas sobre la piel de la ciudad.

en particular, recuerdo uno en pucallpa (perú) que corrió tras nuestro bus a huánuco hasta alcanzarlo. si el precio no se negocia antes, puede haber sorpresas: fue el viaje en motocarro más caro de la historia!

en la sierra tienen carcaza y puerta de fibra de vidrio.

en cada lugar, tanto por su estampa como por la forma de brindar el servicio, son una expresión de su cultura.

bufeo



río amazonas > perú

aprox. 22 ene 2012

la lancha -como ellos le dicen- se llamaba linares iv y era un barco tipo chata con dos bodegas para carga, dos pisos para pasajeros con sus trastos y animales y una cubierta superior. desde allí vi al bufeo.

antes había salido en peque peque (botes con un pequeño motor) a buscar a los siempre esquivos delfines rosados del amazonas, pero no se habían dejado ver.

esa tarde, apoyada en la baranda de metal, mirando las aguas marrones del río, lo vi asomar el lomo. un instante, dos segundos, no más de eso. siempre pensé que el rosado era una exageración de los lugareños, pero fue el color, el contraste con el agua, lo que me permitió identificarlo en su fugaz movimiento.

hay infinidad de leyendas en torno al bufeo, historias que hablan de delfines convertidos en hombres que conquistan mujeres por las noches y las atraen irremediablemente al río.

lo cierto es que es un animal atacado por muchos pescadores, enfurecidos luego de ver rotas sus redes y perdida la pesca.

dicen los que saben el saludo de un delfín rosado es un privilegio y un signo de que la buena fortuna nos acompaña.

boqueando













iquitos > perú

18 ene 2012

el mercado es una ciudad dentro de otra. antes de iniciar un viaje, se puede pasar por allí a comprar la hamaca, la ropa interior, el alicate, el jugo de maíz morado, el pollo frito, las hierbas medicinales, el reproductor de mp3, las pilas, los cigarrillos y las substancias ilegales, todo a buen precio. la policía apostada en las esquinas vigila a las aves carroñeras apostadas en los techos a la espera de los restos de la mesa de carnes. en la multitud, cada uno hace su trabajo.

en el mercado hay gran variedad de peces, la mayoría apilados sobre las mesas, otros en baldes o canastos, como recién sacados del agua, aún boqueando. la calle es barro y el cielo es una canaleta azul entre toldos mugrientos. los motocarros se meten entre la gente, la gente se mete entre los puestos, los puestos invaden la ruinosa vereda. son las dos de la tarde y el mercado también boquea. el aire, como una sopa de tres días, condensó los olores y sabores. un plato delicioso está a punto de volverse comida nauseabunda.

salgo del mercado y suelto el aire, que los asmáticos no se ahogan por su falta sino por su exceso.