
El
Freedom era un bolichón de balneario, en esa parte del balneario a la que solo van los que andan cerca. Esa tardecita los parroquianos eran algunos habitantes del Camping Morrison y los pasajeros en tránsito de la casa de Marcio. En el vidrio de la ventana, alguien había escrito con prolija cursiva:
voçe faz suas escolhas e suas escolhas fazem voçe. Lejos de sentirme intimidada por la misiva, me acerqué al mostrador de lata y pedí la
carta. No había.
Y qué hay para tomar? Lo que Ud. quiera. Bueno, pero podría darme una idea... Mire, a veces tenemos cosas que ni nosotros sabemos que tenemos. Y cómo lo resolvemos? Diga qué quiere. Suco de murucuxi. Y esa qué fruta es? Y cómo sabe que es una fruta? Los sucos se hacen con frutas... Eso será por aquí, hay jugos que no son de frutas. No tengo de murucuxi. Y de abacaxi? Ese sí, le traigo. No, no, de murucujá tiene? También, cuál quiere entonces? De murucuxi. Ya le dije que no hay. Sabe qué, deme una cerveza.